Orígenes
Esta raza se asocia indiscutiblemente al hospicio fundado, en el siglo x, por San Bernardo de Menthon en los Alpes suizos. Su propósito era el de ayudar a la gente perdida y retenida por el mal tiempo en esta región. Para mejorar su olfato, los monjes usaron ejemplares del grupo Mastín y podría haberse cruzado con el Perro de San Huberto, a pesar de que en principio se preservaban como perros guardianes. El San Bernardo más famoso era un perro llamado Barry el cual tenía la reputación de haber salvado cuarenta vidas entre 1800 y 1812. Tras fallecer pasó a manos de un disecador y hoy puede encontrarse en el museo histórico nacional en Berna. En total, estos perros probablemente han rescatado a dos mil personas en los Alpes, que de lo contrario hubieran fallecido.
Personalidad
Debido a las duras condiciones climatológicas del invierno en los Alpes, se pensó que un pelaje más grueso podría ayudar al San Bernardo, por lo que a principios del siglo xix se realizaron algunos cruces con ejemplares del Terranova y aún hoy puede comprobarse el legado de aquella época. No es de extrañar que algún San Bernardo muestre un pelaje más grueso y largo que otros, lo que refleja ese período en el pasado de esta raza. Son compañeros de confianza, pero no son guardianes especialmente eficaces.


