Orígenes
Hace cuatrocientos años, se reservaba para las peleas de perros. Después pasó a ser un perro guardián y un perro policía preciado. La valentía de estos perros se ponía a prueba con la caza de osos y jabalíes. También cazaba ciervos por lo que se le denominaba «Japanese Deerhound» (Lebrel cazador de ciervos japonés). La transformación del Akita Inu comenzó durante la década de 1920, en gran parte debido a los esfuerzos del criador Hiroshi Saito. Con ello, esta raza adquirió un gran número de admiradores internacionales durante la década de 1980.
Personalidad
La lealtad de esta raza se refleja en uno de sus ejemplares más famosos, que atrajo la atención de todo Japón por la devoción que profesaba a su dueño. Eizaburo Ueno, profesor en Tokio, cogía el tren todos los días para ir a trabajar y volver y su perro Hachi, un Akita Inu, le acompañaba a la estación. Si embargo, en 1925, Hachi le esperó en la estación, pero él nunca volvió. Falleció en el trabajo. Durante los nueve años siguientes, Hachi acudió a esperarle todos los días con la esperanza de volver a verle, hasta que murió. Después se erigió una estatua de bronce y el Akita Inu es hoy en día uno de los monumentos nacionales de Japón.


